MARRAKECH EN 2 DÍAS.

Este año sus Majestades los Reyes Magos nos regalaron un viaje a Marrakech con mi hermana Alícia, mi cuñado Juanma y mi sobrina Alejandra. Aunque cambiamos algo de dinero en el aeropuerto de Marrakech, es más económico cambiarlo en el Hotel Ali, en la plaza Jemaa el Fna. Para el primer día habíamos reservado un tour gratis andando por Marrakech (freetour.com). Nuestro guía Rashid nos llevó por la plaza Jemaa el Fna, el punto de encuentro por excelencia y el centro cultural y comercial de la Medina para visitar los famosos zocos con sus muchos gremios (herreros, tintoreros, pieles, especias …), luego nos dirigimos a la parte sur de la medina, donde se encuentra el Mellah (barrio judío) con el Palacio de Bahía (2,5€), luego continuamos hacia el barrio de Kasbah (antigua sede de los sultanes) y desde allí vimos por fuera las famosas tumbas saadianas y finalmente terminamos el recorrido por el edificio más emblemático de la ciudad, la Koutoubia ( el edificio más alto de todo Marrakech. Está establecido que ningún edificio sea más alto que ésta Mezquita. Encontramos cuatro colores: los edificios con sus fachadas de color ocre o rojo (como el de la arena y las montañas), el verde para los techos de los edificios más emblemáticos, el blanco para las tumbas de los Santos y el azul…del cielo. Las fachadas y puertas de las casas son todas casi iguales, iguales de de ricos que las de pobres, al lado unas de otras pueden estar sin desde fuera poderlas diferenciar, y es por lo visto para despistar a posibles ladrones. Las puertas son bajas y la entrada con escalones que bajan al suelo de la casa para obligar al que entra un acto de humildad, bajar la cabeza. las calles son estrechas para dar sombras y dificultar posibles invasiones. Me compre unas sandalias de piel en el Zoco tras un pequeño regateo (ya que yo no soy muy buena para ello). Allí se consume mucho cordero, y es de éstos, de los que después los curtidores preparan las pieles para transformarlas en bolsos, zapatos, chaquetas, etc. Tras el freetour paramos a comer algo típico, cuscus de verduras y trajín de pollo de limón. ¡Súper rico! Volvimos a las tumbas saadies, pero como nos perdimos entre las callejuelas, cuando llegamos estaban cerradas. Así que volvimos a la Plaza Jemaa y nos sentamos a descansar en una terraza para ver el atardecer de la misma y como poco a poco cobraba vida hasta no caber en ella ni un alfiler. Al llegar a nuestro Riad, Dart D’art, mi sobrina no pudo resistir darse un chapuzón en la piscina interior que tenía mientras nosotros descansábamos. Al día siguiente contratamos con la misma empresa un tour que nos llevaba hasta las cataratas de Ourika. El valle de Ourika está salpicado por una serie de douars (pueblos bereberes) unidos a la ladera, paramos para visitar una casa y familia típica beréber.Los niños han de cruzar de una ladera a otra cada día para ir al colegio, no tienen centro de salud ni muchos otros servicios. El agua está en todas partes, serpentea a través de los prados, irrigando campos y huertos. Muchas personas de Marrakech tienen segundas residencias en el valle de Ourika cuando las temperaturas de su ciudad se vuelven muy altas, la verdad es que el paisaje era muy pintoresco, con las sombrillas, sillas y sillones colocados en las orillas del río. El ascenso fue duro, pero poco a poco y controlando la respiración…llegue con el resto para ver la catarata. De vuelta a Marrakech paramos en una cooperativa de mujeres que vendían productos de argan, y en un mercado típico beréber donde además de la moneda se permite el trueque. Compramos dátiles a mucho menor precio. Fue bastante curioso…había puestos de todo lo que pudieras imaginar, ¡incluso barberos! De vuelta al Riad avisamos a Samina, la ama de llaves del Riad donde nos alojamos, para que nos tuviera preparados el Hammam. El hammam, también conocido como baño árabe, baño turco o hamán, es una modalidad de baño de vapor que incluye limpiar el cuerpo con jamón negro y relajarse. ¡LO RECOMIENDO! Salimos con la piel súper suave, pude comprobar todas las células muertas que cubrían mi piel. El jabón negro típico de Marrakech procede del argan y prepara la piel para la exfoliación. Del argan se obtienen aceites, cremas, mermeladas, etc. Su aceite es el llamado oro del desierto y se obtiene tras un proceso de secado de los frutos del árbol de Argán (Argania spinosa) expuestos al sol. Una vez secos, se extrae la semilla de la almendra manualmente y pasa a prensarse en frío. Esto constituye un proceso mecánico ausente de productos químicos. Al día siguiente volvimos a la plaza Jemaa el Fna para hacer las últimas compras y a las 12h nos dirigimos al aeropuerto para coger el avión de regreso. Ha sido un viaje corto pero intenso. Gracias a sus majestades los Reyes Magos, seguiremos portándonos bien …¡a ver qué nos traen el próximo año¡

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